¿Por qué es importante que las mujeres y niñas se interesen en la ciencia?

  • Del total de personas egresadas de profesiones de ciencia y tecnología, sólo 13.5% son mujeres, ¿por qué evitan las carreras con mejores sueldos y menor brecha salarial?

De pequeña Cristina era una niña muy curiosa, disfrutaba ver documentales con su familia y desde siempre escuchaba conversaciones relacionadas con medicina. Hasta los 17 años estaba segura de que seguiría los pasos de su padre, quien es médico internista; luego, sus familiares le recordaron que esa profesión requiere nervios de acero para lidiar con situaciones trágicas y le entraron las dudas sobre su futuro profesional.

 

Un día, en su preparatoria la invitaron a una Expo de Licenciaturas en la IBERO y vio un experimento en el que una chica que sostenía una rueda de bicicleta en las manos giraba sobre un círculo; esto llamó tanto su atención que se acercó a conocer todos los detalles y ahí descubrió la que sería su futura carrera: Ingeniería Física.

 

Hoy Cristina Oropeza tiene un doctorado por la Universidad de Glasgow, es académica del Departamento de Física y Matemáticas de la Ibero y trabaja en el experimento CMS del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en el laboratorio de física de partículas más grande del mundo, el CERN (en francés Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire), que se ubica en Suiza.

 

México tiene cinco proyectos de investigación abiertos con el CERN (el CMS, el ALICE, el SPS-NA62, el AMS y el CERN-BEAM), en los cuales participan sólo ocho instituciones a nivel nacional: la Universidad Iberoamericana, el Instituto de Física de la UNAM, el Instituto de Ciencias de la UNAM, el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del IPN (Cinvestav), la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y la Universidad de Guanajuato.

 

La Dra. Oropeza coordina el Servicio Departamental de Física de nuestra Ibero, que es la única institución privada en el país que realiza experimentos con el Gran Colisionador de Hadrones del CERN y forma parte de un pequeño grupo de científicas y científicos que participan en el experimento CMS, que en México sólo involucra a la Universidad Iberoamericana, el Cinvestav y la BUAP.

 

Con motivo del “Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia”, que se celebra este 11 de febrero, la Dra. Cristina comparte su emoción por pertenecer al selecto grupo de mexicanas que trabajan en proyectos del laboratorio de física de partículas más grande del mundo, pero también lamenta la disparidad que existe en el número de mujeres egresadas de carreras de ciencia y tecnología en relación con los hombres.  

 

Sólo 13.5% de las personas egresadas de carreras STEM son mujeres

 

El año pasado, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) realizó un análisis sobre la situación educativa y laboral de los jóvenes de 15 a 24 años en México, que suman 21.9 millones; es decir, 17% de la población total.

 

El porcentaje de jóvenes que concluyeron una carrera universitaria aumentó en las últimas décadas, pasando de 11% en 2005 a 18% en 2022. Asimismo, datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) revelan que desde 2020 las mujeres superaron a los hombres en el acceso a los estudios universitarios; sin embargo, la mayoría de ellas estudian carreras como enfermería, derecho y administración, en tanto que ellos egresan de carreras vinculadas a la ingeniería. 

 

La disparidad que menciona la Dra. Oropeza no es para tomarse a la ligera, las carreras relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en inglés: Science, Technology, Engineering and Mathematics) son de alta demanda laboral, reportan los mejores sueldos y la menor brecha salarial; es decir, son una gran área de oportunidad y crecimiento profesional, pero sólo de cada 10 personas egresadas son mujeres.

 

¿Por qué las niñas y mujeres no se interesan por la ciencia?

 

La coordinadora del Servicio Departamental de Física de la Ibero se sabe afortunada por haber crecido en un entorno donde se fomentaba la ciencia, pero reconoce que muchas veces las y los científicos están alejados de la divulgación, escriben para un sector muy especializado y se olvidan de visitar las escuelas y de explicar su trabajo de una forma en que las nuevas generaciones puedan entenderlo e interesarse en él.

 

En el caso de las niñas en particular, la situación es más compleja, porque al desconocimiento general de la población sobre el trabajo científico, se le suman los roles de género “en donde te pueden decir no a esas ciencias duras, la física, las matemáticas o la ingeniería, todo eso es para hombres”, señala la Dra. Cristina.

 

“Hasta el tipo de juguetes con los que te entretienes en la infancia, si entras al pasillo rosa de la juguetería son muñecas, cocinitas y si entras al de niños son carritos, cosas para armar, para inventar; es algo multifactorial y está muy arraigado no sólo en los puestos de trabajo sino también en la sociedad misma”, asegura la académica del Departamento de Física y Matemáticas de la Ibero

 

Hace falta visibilizar el trabajo de las mujeres en las STEM

 

“Creo que es importante generar espacios y oportunidades para mujeres que ya están dentro de la academía y fomentar que sean valoradas por su trabajo y que no existan prejuicios en contra de ellas”, menciona la Dra. Cristina Oropeza, quien considera que las niñas no tienen muchos modelos a seguir.

 

Al respecto, la Dra. Carolina Leyva Inzunza, especializada en temas de agua y energía y ganadora del Premio Ada Byron 2021 que otorgan universidades del Sistema Universitario Jesuita a las mujeres destacadas en la ciencia y la tecnología, coincide en que “el número de mujeres que tratan de aplicar a carreras STEM es menor (que el de los hombres) porque no hay modelos a seguir”.

 

“Siento que hace mucha falta que haya reconocimiento hacia nosotras y que las nuevas generaciones se nos puedan acercar y decir, si ella salió allá de Sinaloa y como pudo llegó a la Ciudad de México y ha tenido una trayectoria satisfactoria en este campo de las STEM yo también puedo. Eso es muy importante, que la gente nos conozca”, opina la también profesora investigadora del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

 

Justo sobre esa falta de visibilización de los proyectos de mujeres dedicadas a la ciencia y tecnología, en 2014 surgió el “Premio Ada Byron a la Mujer Tecnóloga” instituido en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto y que inició camino en México en 2019, gracias a la participación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y de Puebla; sumándose en 2021 las de LeónTijuana y Torreón; el ITESOUniversidad Jesuita de Guadalajara; el ISIA y el TUVCH.

 

Si bien el premio ha sido impulsado por el Sistema Universitario Jesuita, la convocatoria está abierta cada año a científicas y tecnólogas de todas las universidades del país, este año el jurado dará a conocer a la ganadora a finales en este mes de febrero y la ceremonia de entrega del premio, de 100 mil pesos, será el 13 de marzo de 2023.

 

Por: Laura Herrera Camarillo / JCM

  • La Dra. Patricia Amézaga, ganadora del Premio Ada Byron a la Mujer Tecnóloga, comenta que también reduciría el lodo tóxico que genera el tratamiento de aguas residuales
La Dra. Patricia Amézaga, ganó el Premio Ada Byron a la Mujer Tecnóloga, Capítulo México 2023. Foto: Laura Herrera.

Desde hace cuatro años, México enfrenta una sequía que ha afectado sobre todo a los habitantes del norte del país; asimismo, “de las 3,960 plantas de tratamiento de agua residual con las que contamos a nivel nacional, mil 330 están fuera de operación y del 100% del agua que podríamos tratar, solamente se procesa el 32%”, explicó hace unos meses en el foro Green Expo el Diputado Rubén Gregorio Muñoz, presidente de la Comisión de Recursos Hidraúlicos, Agua Potable y Saneamiento de la Cámara Baja.

 

Quizá no lo sabías, pero los procesos de tratamiento de agua utilizados actualmente en nuestro país, logran la remoción de contaminantes entre el 80 y el 88%, pero requieren del uso de productos químicos que impactan negativamente en la calidad del agua; además, los coagulantes usados durante el procedimiento, generan toneladas de lodo que problematizan el proceso porque muchos son tóxicos y su manejo requiere tratamientos secundarios y terciarios avanzados que tienen altos costos de instalación e infraestructura.

 

Ante esta situación, la Dra. Patricia Amézaga Madrid –quien este 2023 ganó el Premio Ada Byron a la Mujer Tecnóloga, Capítulo México–, trabajó en el desarrollo de una nueva nanopartícula que en el tratamiento de aguas residuales logra una remoción del 99.5% de los contaminantes y puede reducir hasta en 15% la generación de lodos tóxicos, lo cual bajaría los costos, dado que el manejo de éstos, es una de las partes más onerosas del proceso. (Ver nota completa).